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Qué es la pizzica y la tarantela: el baile del sur de Italia que enciende cualquier fiesta

Pizzica y tarantela no son exactamente lo mismo. Su origen en el tarantismo, cómo se bailan, el papel del tamburello y por qué siguen encendiendo cualquier fiesta hoy.

Si alguna vez has visto a un grupo formar un corro al ritmo de un tamboril y no has podido quedarte quieto, probablemente estabas viendo pizzica o tarantela. Pero, ¿qué es la pizzica y la tarantela? Son de las danzas más contagiosas que existen — y también de las más malentendidas: mucha gente usa los dos nombres como si fueran lo mismo, y no del todo.

El origen: una danza que nació para curar

La leyenda dice que todo empezó con el tarantismo: en el Salento, al sur de Italia, se creía que la picadura de una araña (la «tarántula») provocaba un estado de agitación que solo se curaba bailando sin parar, durante horas, al ritmo frenético del tamboril, hasta liberar el «veneno» por el cuerpo. Médicos y sacerdotes documentaron estos rituales durante siglos (puedes leer más sobre el tarantismo en la Wikipedia). Hoy sabemos que probablemente tenía más que ver con la liberación emocional colectiva que con ninguna picadura — pero esa raíz de danza como catarsis, como forma de sacar algo de dentro, se ha quedado en cómo se vive la pizzica todavía hoy.

Pizzica y tarantela: ¿son lo mismo?

No exactamente, aunque están emparentadas.

Tarantela es el nombre paraguas de toda una familia de danzas y ritmos del sur de Italia — hay tarantela napolitana, calabresa, siciliana… cada región tiene la suya, con su propio carácter.

Pizzica es, específicamente, la tarantela del Salento (la zona de Lecce, en la «punta del tacón» de la bota italiana), la que nació ligada al tarantismo. Se distingue por su ritmo más rápido y directo, y por estar pensada para bailarse en pareja o en corro, con mucha improvisación.

Así que toda pizzica es una tarantela, pero no toda tarantela es pizzica. Es la diferencia entre «fruta» y «manzana».

Cómo se baila

La pizzica no tiene una coreografía fija que aprenderse de memoria — eso es parte de lo que la hace tan viva. Se baila normalmente en corro, con parejas que se turnan en el centro, y gran parte del baile es improvisación: gestos que imitan el cortejo, el juego, a veces incluso una pequeña «pelea» simbólica entre los dos bailarines. El tamboril marca el pulso, y la velocidad va subiendo a medida que avanza la pieza.

Es un baile físico y expresivo, pero con una base sencilla — cualquiera puede empezar a moverse con ella en cuestión de minutos, que es justo lo que la hace tan buena para animar una fiesta.

Si quieres probarlo tú mismo, Terra Taranta imparte talleres de pizzica y tamburello.

El instrumento protagonista: el tamburello

Si la pizzica tiene un símbolo, es el tamburello: un pandero grande con sonajas, tocado con una técnica muy particular de golpes y roces que crea ese ritmo hipnótico tan característico. Alrededor del tamboril suelen sumarse voz, acordeón, guitarra o mandolina, pero el pulso siempre lo marca él. Tienes la guía completa en el tamburello, el pandero italiano de la pizzica.

Un revival que sigue vivo

Desde los años 90, la pizzica ha vivido un resurgir fuerte en Italia, con festivales como La Notte della Taranta llevándola a escenarios masivos y a públicos que nada tienen que ver con el Salento rural de hace un siglo. Ha pasado de ser un ritual local casi olvidado a convertirse en un fenómeno que cruza fronteras — y hoy también en España hay grupos, como Terra Taranta, que mantienen viva esa tradición en directo.

Vívela en directo

Leer sobre la pizzica está bien, pero se entiende de verdad cuando suena el primer tamboril y el corro empieza a moverse. Terra Taranta lleva esta tradición a los escenarios, con música y danza del sur de Italia interpretada en directo.

Puedes ver cómo es la propuesta en El Espectáculo, o si programas conciertos y quieres llevarla a tu sala, teatro o festival, aquí tienes cómo contratar un concierto de pizzica y tarantela.