Durante siglos, en el sur de Italia se creyó que la picadura de una araña, la «taranta», provocaba un malestar que solo se curaba con música y baile. A ese fenómeno se le llama tarantismo, y de él vienen el nombre de la tarantela y buena parte del espíritu de la pizzica. Si alguna vez te has preguntado por qué esta música suena tan intensa y tan hecha para bailar, la respuesta empieza aquí.
Qué fue el tarantismo
El tarantismo fue un fenómeno cultural documentado sobre todo en el Salento, en la región de Apulia. Quienes decían haber sido picados por la taranta, en su mayoría mujeres del campo, se sentían decaídos, agitados o fuera de sí. La explicación popular era la picadura de una araña; hoy muchos estudiosos lo interpretan como una forma de expresar la angustia y las tensiones de una vida dura, en una sociedad donde casi no había otro cauce para hacerlo.
El ritual: música hasta bailar sin parar
La cura era un ritual. Un grupo de músicos tocaba para la persona afectada durante horas, a veces durante días, probando ritmos y melodías hasta dar con los que la hacían reaccionar. Entonces empezaba a bailar, cada vez más rápido, hasta caer rendida. En esa escena aparecen ya los elementos de la pizzica: el pulso insistente del tamburello, el violín y el organetto, y pañuelos y telas de colores que acompañaban el baile.
La capilla de San Pablo en Galatina
El 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, muchas personas afectadas viajaban hasta la capilla de San Pablo, en Galatina, para pedir ser liberadas. Allí confluían el ritual de la música, la devoción popular y la fiesta, en una de las citas más conocidas del tarantismo.
Ernesto de Martino y «La terra del rimorso»
Gran parte de lo que sabemos hoy se lo debemos al antropólogo italiano Ernesto de Martino. En los años cincuenta estudió el tarantismo sobre el terreno junto a un equipo en el que había un psiquiatra, un etnomusicólogo y un fotógrafo, y en 1961 publicó «La terra del rimorso» («La tierra del remordimiento»), un libro que sigue siendo la gran referencia sobre el tema.
De ritual a música para bailar
A lo largo del siglo XX el tarantismo fue perdiendo fuerza y el ritual casi desapareció. Pero la música no: pasó de las casas y las capillas a las fiestas, las plazas y, más tarde, los escenarios. Esa música es la pizzica, y su pariente más extendida, la tarantela. Si quieres entender bien la diferencia entre ambas, te lo explicamos en qué es la pizzica y la tarantela.
Qué queda de todo esto en un concierto
Cuando escuchas hoy un concierto de pizzica sigues oyendo la misma lógica: un ritmo que arranca despacio y no para de subir, voces potentes y una danza de giros y pañuelos que invita a moverse. No hay nada que curar, pero sí mucha energía que soltar. En qué esperar de un concierto de pizzica y tarantela te contamos cómo se vive en directo, y en el espectáculo de Terra Taranta puedes ver cómo lo llevamos al escenario.
Si después quieres probarlo tú, en los talleres puedes aprender los pasos básicos de la pizzica y el ritmo del tamburello, sin experiencia previa.
Si programas música en directo
Si organizas conciertos en una sala, un teatro, un festival o un ciclo cultural y buscas una propuesta con raíz, historia y mucha conexión con el público, puedes ver cómo funciona en cómo contratar un concierto de pizzica y tarantela o escribirnos desde contacto.